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Un mensaje escrito sobre el
mismo papel y con la misma tinta se acompaña a la carta. "El
pequeño fue bautizado con el nombre de Gaspard. Cuando tenga 17 años
envíelo a Nuremberg al sexto regimiento de caballería, donde su
padre servía como soldado. Nació el 30 de abril de 1812. Soy una
niña muy desgraciada y no puedo quedarme con él. Su padre ha
muerto". El capitán supone de inmediato que esa nota es falsa
y trata de obtener una explicación, de hacer hablar al muchacho,
pero solo recibe pequeños gritos y gruñidos como respuestas.
Exasperado, lo lleva a la policía.
El Huérfano De Europa
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Gaspard
Hauser encarnado por Bruno S., en la película de W. Herzog,
El Enigma de Gaspard Hauser, 1975.
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El adolescente es observado
por el alcalde, el comisario y un médico. Se muestra fascinado por
el fuego, demuestra conducirse mejor en la oscuridad que en la
claridad, se asusta con la música y cuando le pasan una hoja de
papel escribe con torpeza el nombre de Gaspard Hauser. Durante las
semanas siguientes Gaspard es alojado en la prisión municipal. Las
autoridades dudan todavía si se trata de un simulador o su falta de
conocimiento del mundo es auténtica.
A medida que pasan los días
y al estar en contacto con sus numerosos visitantes, Gaspard
comienza a balbucear algunas palabras. Muy pronto se hace de un
vocabulario suficiente como para contar su historia.
Según sus recuerdos más
lejanos Gaspard dice haber vivido en un reducto sombrío, durmiendo
sobre paja e incluso sobre la tierra apisonada, sin ver nunca a
nadie. Cada noche le traían pan y agua sin que jamás pudiese ver
quién era. Sin embargo recibía una vez por semana la visita de un
hombre enmascarado vestido de negro. Este personaje le enseñó a
caminar y a escribir su nombre. Un día lo visitó y lo arrastró
fuera de su celda; lo condujo hasta las cercanías de Nuremberg y le
dejó en las manos un sobre.
La prensa internacional se
apodera de la historia. Gaspard recibe el sobrenombre de "el huérfano
de Europa". Es alojado en la casa de un profesor y aprende a
leer y a escribir con sorprendente rapidez. Los médicos observan la
delicadeza de su piel y sus rasgos, así como la nobleza de su
rostro. Ello despierta la imaginación de todos: ¿Por qué esconderían
a este niño si no tuviera una importancia excepcional? ¿Sería tal
vez porque pertenece a una familia ilustre? Parece haber nacido
cerca de 1812. Muy pronto se empiezan a plantear hipótesis.
¿Será El Hijo Del Gran
Duque?
Hija adoptiva de Napoleón,
la francesa Estefanía de Beauharnais se casó con el gran duque
Carlos de Baden en 1806. Esta unión impuesta por el emperador francés
a un estado alemán del que se proclamó protector no es bien
recibida por el gran ducado. Estefanía tiene una enemiga declarada,
la condesa de Hochberg, casada en segundas nupcias con el padre de
Carlos, que quisiera poner a su propio hijo en el trono. Sólo lo
lograría si Carlos y Estefanía no tuvieran herederos varones.
Ahora bien, el 29 de
setiembre de 1812 Estefanía da a luz un hermoso niño que parece
fuerte y lleno de vida. Sin embargo muere de una enfermedad
repentina 15 días más tarde en circunstancias poco claras, ya que
ni siquiera se autoriza a la joven madre para ver el cuerpo. Un año
más tarde el segundo hijo de Estefanía y Carlos sufre la misma
suerte. El recuerdo de estas dos desapariciones resurge en 1828 y
algunos cronista se preguntan si Gaspard Hauser no sería el hijo de
Carlos y Estefanía, raptado y escondido por la ambiciosa condesa de
Hochberg.
Estefanía Se Deja
Convencer
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Estefanía,
gran duquesa de Baden, ¿fue ella la madre de Gaspard?.
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Emocionada e inquieta por
la prensa que comienza a asociar su nombre al del huérfano, Estefanía
se cuestiona. Recuerda que la noche en que el niño fue dado por
muerto, su nodriza se encontraba sumida en un sueño anormalmente
profundo, como si hubiese sido drogada. Muy pronto la madre, que
enviudó de Carlos en 1819, se siente preocupada. Conversa
largamente con Lord Stanhope, quien está a cargo de Gaspard en esa
fecha. Incluso realiza un viaje secreto a Anspach, donde el joven se
estableció y lo observa sin darse a conocer- Todo en él le
recuerda al Gran Duque. Finalmente Estefanía se convence de que
Gaspard Hauser es su hijo.
Pero ese mismo año de 1833
es justamente Leopoldo, hijo de la condesa de Hochberg, quien
ostenta el título de Gran Duque de Baden. Estefanía no tiene a
quien recurrir; la caída de Napoleón en 1815 vuele difícil su
situación. Sin embargo se prepara para intentar hacer algo por
aquel a quien reconoce como su hijo... pero el tiempo no le alcanza:
en diciembre Gaspard es asesinado, apuñalado por un desconocido que
lo citó en un jardín público para contarle secretos de su pasado.
La verdad sobre este asesinato no logra ser establecida con certeza,
pero el único peligro que pesaba sobre el poder de los Hochberg
desapareció definitivamente.
¿Era Gaspard Hauser Un
Impostor?
¿Cómo puede un niño que
por su propia confesión vivió oculto durante años sin ver ni
escuchar a nadie, aprender ya adolescente a caminar, hablar,
escribir e incluso alcanzar a adquirir la cultura y las maneras de
un hombre de buena familia?
Esta pregunta es de
primordial importancia. Los contemporáneos la resolvieron por la
herencia de su nacimiento: Gaspard sería de una familia tan noble
que habría recobrado rápidamente todas las posibilidades que habrían
de asegurarle a un joven bien nacido una buena educación.
Hoy día existe un
escepticismo mayor. Los numerosos casos de "niños
salvajes" que se examinaron muestran que un pequeño que creció
sin educación ni contacto humano no puede transformarse en un
adulto normal.
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