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http://superenigmas.com
Prefacio
introductorio necesario
Puedes Utilizar el
Poder de Tu Mente para Crear la Vida que Deseas
¿Alguna vez te has sentido frenado o
perdido en patrones que parecen dominar tu vida y tus relaciones y
sabotean tu paz mental, tu felicidad y hasta tu carrera?
Entiende esto: Todo cambio duradero
ocurre a nivel del auto-concepto y del subconciente.
A menos de que abordes tus patrones de
pensamiento, emocionales y de comportamiento provenientes de tu
subconciente y de tu auto-concepto, estarás a su merced durante toda
tu vida. Los sentimientos enterrados nunca mueren.
Si te encuentras en la etapa de tu videa
en la que has decidido que no tienes más tiempo que perder, has
encontrado “la respuesta” a lo que muchos se refieren como “el
secreto” de tu éxito personal.
Las estrategias, tácticas y tecnología
de condicionamiento de la actitud mental que te brinda EmpowerMax
Performance Coaching Systems son tu respuesta al cambio de paradigma
que has estado buscando.
Hay algunos pasos a seguir para obtener
las herramientas adecuadas para efectuar el cambio duradero. Así es
– CAMBIO DURADERO.
No más motivación sin continuación.
Se acabó el sentirse como un millón de dólares por una semana para
luego hacer regresión a los viejos sentimientos de duda, temor,
preocupación y desamparo. Es hora de afirmar tus poderes latentes
internos y tomar el control de tus mecanismos automáticos del éxito.
Recuerda que los cambios no te suceden A
TI sino que vienen DE ti. Para cambiar lo externo, primero tienes que
cambiar lo interno. Toma las riendas de ese activo tan grande que es el
poder de tu mente para borrar el desorden del pasado y darle más
brillo a las posibilidades de tu futuro.
¿ Como obtuviste tus valores ?
Durante toda tu vida habrás recolectado
valores en tu vida, desde el día en que naciste, y algunos de ellos aún
perduran en tu etapa de adulto.
¿Cuales son estos valores? ¿Como los obtuviste? ¿Qué
influencia tienen actualmente sobre tu persona?
Los valores heredados son posiblemente los más comunes.
De niño, fuiste influenciado por lo que era importante
paratus padres, hermanos, parientes, maestros y líderes de grupos.
Luego, te habrás vuelto más selectivo, adaptando los valores de tus héroes
escogidos del mundo de los deportes, de la moda, del cine, la música,
la política, etc.
Para cuando te convertiste en adulto, tus valores ya eran
parte importante de tus programas de adulto. Por ejemplo, si se te enseñó
a que siempre debes terminar de comer la comida en tu plato, puedes
estar comiendo más de lo que necesitas. Si tus padres eran muy
estudiosos, puede que asignes un gran valor a obtener una educación
formal.
Los valores compensatorios se forman cuando te inclinas
hacia el extremo opuesto para compensar por algo que no te sucedió
nunca. Por ejemplo, si sufriste de privaciones en tu niñez, puede que
estés compensando estas privaciones dándole demasiadas cosas a tus
hijos.
Tu propio juicio o la manera en la que percibes tus
propias experiencias tendrá un impacto sobre el valor que pones sobre
ellas. Si alguna vez has sido víctima de un robo o de un asalto, lo más
probable es que le des mucha prioridad a los temas de seguridad, lo cual
puede ser apropiado o no en algunas circunstancias.
Superficialmente, estos valores pueden parecerte inocentes
o inocuos. Sin embargo, un análisis más profundo te haría
sorprenderte del papel tan importante que juegan esos valores en la
manera en que se desempeña tu vida.
Cuando reconoces un tono incómodo, una sensación de que
no todo está bien, examina tus valores para determinar si lo que estás
haciendo es en violación de algún valor que mantienes en lo profundo
de tu alma.
Una parte significativa del entrenamiento personal
involucra obtener y crear una jerarquía de tus valores. Un aspecto
critico de esto es el mantener tus valores en alineación con tu misión
personal para así mantener tus niveles de motivación.
La Práctica Mental
Si quieres una vida más alegre, tienes que
cambiar tu manera de pensar" - Oprah Winfrey
Oprah Winfrey da en el clavo en éste caso, ella sabe lo
que se necesita, ¿no crees?
Yo lo haría, pero por otro lado yo soy el tipo de persona
orientado hacia resultados.
Para cambiar tu forma de pensar necesitas práctica;
mental en éste caso.
La práctica mental es el proceso de usar la creatividad
de tu imaginación para seleccionar imágenes positivas para que tu cerebro se
enfoque en ellas. Esto elimina imágenes falsas y destructivas de tu mente
subconsciente.
Cada idea que tú has aprendido puede ser re evaluada y
desafiada. Cada idea puede ser re-evaluada y aprendida nuevamente con un nuevo
punto de vista que puede reemplazar la vieja basura.
Al enfocar tu imaginación en lo que tú quieres, tu mente
consciente dirigirá a tu subconsciente a aceptar la nueva información. Tu
subconsciente simplemente accederá y empezará a cumplir.
Puntos claves para recordar:
-
Cualquier
cosa que tú puedas imaginar vívidamente es aceptada como verdad por tu
subconsciente
-
Experiencias
imaginarias son percibidas y actuadas como que fuesen reales
-
Tu
comportamiento refleja lo que tú crees es una realidad
-
Tu
comportamiento cambia en la dirección de tus creencias
La gente exitosa usa el proceso de
visualización para asistirlos en sus metas. Al pasar tiempo cada día
visualizando que ya cumplieron sus metas ellos guían a su subconsciente a
aceptar esa imagen.
Crea un proceso para ti mismo. Sigue éstos lineamentos
cuando lo hagas:
-
Elige
todos los días la misma hora para tu práctica mental
-
Asegúrate
que NO tengas interrupciones
-
Acepta
todas las imágenes positivas como válidas y útiles
Estos pasos básicos en la práctica
mental te llevarán lejos y te guiarán hacia la vida que deseas. Toma un
vistazo a cómo has estado utilizando tu imaginación creativa y qué clase de
práctica mental tienes.
Para tener y ser todo lo que tú puedes ser, la decisión es solamente tuya.
¡Lo mejor está por venir!
El Poder de Tu Imaginación
"Muchos pasos en falso se hacen aún
cuando uno está inmóvil." - Proverbio Chino
He aquí un recordatorio rápido de la importancia de
darle forma a las cosas en tu mente para encontrarlas en tu vida.
La gimnasta olímpica Mary Lou Retton describía como
ensayaba sus rutinas en su mente visualizando cada paso, cada salto y cada
posición antes de que su cuerpo realizara estas acciones.
Arnold Schwarzenegger, campeón de físicoculturismo,
estrella de cine y ahora gobernador del estado de California una vez dijo que
levantar pesas era solamente un seguimiento a la visualización, siempre que
la mente pueda visualizar el hecho de que puedes hacer algo.
Él dijo: "Yo me visualizo estando allí y habiendo
logrado ya la meta."
Los pianistas de concierto frecuentemente ensayan en sus
mentes cuando preparan una pieza para ser interpretada. Una vez que la han
memorizado, pueden "tocarla" en su mente sin la ayuda del piano.
Ellos visualizan el teclado, lo cual les permite ensayar en un aeropuerto o en
la mesa de la cocina.
Por supuesto ninguna de estas personas exitosas logra sus
metas solamente a través de la imaginación. Plasmar en imágenes mentales el
resultado final solo amplía y profundiza la gama de objetivos a los que su
mecanismo automatico de éxito puede apuntar.
Sin embargo, depende de ti hacer el trabajo necesario para
lograrlo.
Libera el poder de tu imaginación. Visualizar resultados
positivos puede indicarle a tu subconsciente en qué dirección debe ir para
lograrlos.
Pero lo opuesto también es cierto.
Recuerda que tu subconsciente carece de sentido del humor.
Para él, una imagen destructiva puede ser tan válida como una creativa.
"La imaginación creativa no es algo reservado a los
poetas, inventores y filósofos. La imaginación fija la meta y la imagen
sobre las cuales nuestro mecanismo automático de éxito opera. Actuamos o
dejamos de actuar no por voluntad, como se cree comúnmente, sino por
imaginación." - Dr. Maxwell Maltz
Utiliza tu imaginacion; se creative. El resto se resuelve
por si mismo.
Mientras, ¡Pon todo lo que tienes en todo lo que haces!
Contenido
del curso
-
Clase
1: Introducción
-
Clase
2: Control
Mental, ¿es sinónimo de método Silva?
-
Clase
3.
Estado
Alfa y crecimiento interior
-
Clase
4: Programación
Creativa de Objetivos
-
Clase
5:
La
rutina de tres pasos
-
Clase
6:
Reducción
eidética
-
Clase
7:
Técnica
de la reducción eidética
-
Clase
8: Cuadro
de Situación
-
Clase
9:
Mapa de visualización creativa
1
Introducción
Verdad
y mentira del Control Mental
De aquí en más y para todos los efectos prácticos, cuando hable de
"Control Mental" me referiré a la multitud de cursos,
instructores y academias que han proliferado en los últimos cuarenta años
como un interesante contubernio de autoayuda y espiritualidad, y no a
lo que los servicios de inteligencia de distintos países conocen con
dicho nombre, vale decir, desde las técnicas de condicionamiento
psicológico hasta los experimentos electrónicos de manipulación de
estados psicofisiológicos de las masas (como por ejemplo, el
desdichado MK Ultra en Estados Unidos).
Hablaré
y me referiré desde el popular "método Silva",
cómo no, el "hágalo usted mismo" americano de la
autosuperación, hasta el entrenamiento autógeno de
Schultz, pasando por la "relajación dinámica" de
Caycedo, el control Mental Oriental (mismo que forma
parte de nuestro Profesorado en Parapsicología Aplicada), el "pensamiento
positivo" de Coué y un largo etcétera.
Es
decir, un conjunto más o menos sistematizado de ejercicios para lograr
objetivos –de la índole que fuere–, alcanzar una adecuada relajación
corporal y mental, combatir
negatividades y enfermedades.
Una
publicidad, ora estratégica, ora sensacionalista, ha vendido al público
la idea de que el Control Mental es un imbatible sistema para doblegar
voluntades, violar el libre albedrío de terceros y, como Charles Atlas
del mundo mental, transformar a ese alfeñique de 45 kilos y pocas
luces en una combinación de Antonio Banderas y Henry Kissinger.
2
Control
Mental, ¿es sinónimo de método Silva?
En
líneas generales, cuando se habla de "Control Mental", se
piensa en el método desarrollado por José Silva, ignorándose las
distintas escuelas, con menos fortuna comercial, que han sido
desarrolladas sobre esta temática.
Como
cualquier mero interesado sabe, el método Silva consiste básicamente
en una técnica de "programación" –palabra incorrecta si
las hay para un sistema que reivindica su naturaleza "científica"–
donde, elaborando imaginariamente un "taller" o
"laboratorio", con el concurso de un par de "guías"
y sobre una "pantalla mental", se visualizan los
acontecimientos como se desea que sucedan en la vida de uno: obteniendo
la graduación académica, al jefe otorgando el aumento de sueldo o
viajando con los cabellos al viento en un deportivo, lo mismo da.
Se
insiste en que si este ejercicio –por lo demás, burdamente explicado
aquí, como diremos para disculparnos ante los numerosos conocedores en
profundidad de este escuela– es repetido el suficiente número de
veces, los acontecimientos, los sucesos de nuestro devenir se irán
encolumnando en dirección al objetivo que hemos
"programado".
Y
muchos han sabido brindar testimonio de que así ha sucedido.
Pero pocos hablan de los riesgos de este sistema. Y
sobre ellos abundaremos un poco.
Antes de continuar y sin ánimo de herir las susceptibilidades de
algunos respetables lectores que pueden verse implicados en mis
especulaciones, quisiera señalar como referencia obligada –pero no
como argumento de desprestigio– que el sistema Silva ha sido y es (¿de
qué otra manera podría serlo, proviniendo como proviene de la patria
del "marketing"?) objeto de transacción comercial sometido a
una rígida estructura piramidal.
Los
cursos Silva, especialmente en los países latinos, han sido durante décadas
cualquier cosa menos económicos, si bien el deslave financiero de
nuestros países en los últimos años ha llevado a sus instructores y
representantes a hacer bajar estrepitosamente los precios.
Pero
durante muchos años, insisto, un seminario intensivo de CM Silva no
bajaba de los trescientos dólares, apenas en un fin de semana,
excesivo para cualquier obrero o empleado público raso tercermundista
con derecho como el que más a acceder al conocimiento.
Esto,
lamentablemente, "elitizó" desde mi punto de vista al
sistema: sólo accesible para grupos con solvente poder adquisitivo, lo
que debería haber estado al alcance de los más necesitados
–precisamente por ello, sus legítimos destinatarios– terminó
siendo una cucarda para grupos de "graduados" selectos, no
siempre por su capacidad espiritual o intelectual, sino muchas veces
por su capacidad económica, que no es lo mismo.
En mayor o menor medida, entiendo que el lícito y respetable dictado
de cursos del método Silva persiste hoy, con lo cual espero las críticas
que he de recibir –estimo que, a lo sumo, en un par de días– de
muchos instructores.
En
lo personal, me preguntaré –amén de leer sus argumentos si los
anima sólo el afán de esclarecimiento "científico" o también
la necesidad de encumbrar –o de evitar su defenestración– la
respetabilidad de un método que es su "modus vivendi". Pero
eso es discusión de otro contexto.
Lo cierto es que además del grosero error de confundir "Control
Mental" con "Método Silva" (he perdido la cuenta de las
veces que he escuchado decir, a doctos y profanos, que "todos los
sistemas de Control Mental repiten más o menos lo mismo"), deben
señalarse las siguientes falencias:
No se trataría de "programación", en un sentido estricto,
sino de "visualización creativa". En efecto, la palabra
"programación" suena casi mágicamente fascinante a los oídos
de mucha gente (especialmente la que se encuentra alejada del mundo de
las computadoras) y le da un componente socialmente digerible de, lo
repito, cientificismo.
Pero "imaginar" un laboratorio, donde cómodamente sentados
en un
imaginario sillón, acompañado de dos guías a los que convoco
imaginariamente y viendo repetirse como escenas de una película en una
pantalla –también imaginaria– los eventos que deseo que ocurran,
esto es cualquier cosa menos "programar".
Si de tomar términos del mundo de la informática se trata, programar
es básicamente reunir la mayor cantidad de información disponible,
procesarla –asociarla– a
velocidades superlativas y concluir sin margen de error. Lo otro, está
dicho, es simplemente "visualización creativa".
-
Pero
más allá de esta crítica bizantina sobre la terminología, a los
instructores de Silva se les ha escapado un hecho fundamental: que es
significativo el porcentaje de seres humanos a los cuales les
resulta sumamente dificultoso imaginar algo.
Y como todo problema insuperable en la vida –que para resolverlo es
por lo
que se supone mucha gente se embarca en el Control Mental– lo es en
tanto y en cuanto carezcamos de la capacidad de combinar las
instancias conocidas de la situación en formas tan creativas
posibles como sean necesarias para encontrar las soluciones.
Y como eso es, después de todo, un esfuerzo de imaginación, a esas
personas, decía, sugerirles que la resolución de sus problemas pasa
por "imaginar" salas "imaginarias" donde sentados
"imaginariamente" "imaginamos" una pantalla
"imaginaria" donde etc., etc., etc., es tan contradictorio
e inútil –y hasta ridículo como si, siendo yo médico y visitado
por un paralítico, le dijera campechanamente que su problema se
soluciona trotando unos diez kilómetros por día.
En otras palabras, no podemos decirle a la gente que para solucionar
sus problemas debe aplicar aquello de lo que precisamente carece.
En consecuencia, como la "visualización creativa" sí
es efectiva, las personas con gran capacidad imaginativa
obtienen excelentes resultados, pero las otras, no. Aquellas que se
retiran mustias del curso diciendo: "Lo que es a mí, ni un
curso deControl Mental me ayuda...".
-
Pero
el peligro está para quienes posean, en forma latente,
perturbaciones psicopatológicas. Ustedes pensarán que ello es una
excepción, pero se asombrarían de saber el alto número de
individuos problematizados que existe, y con qué facilidad parecen
sentirse atraídos por nuestras disciplinas.
Hace unos años, un estudio del ministerio de Salud Pública de la
República Argentina concluía que aproximadamente el 40 % de la
población padecía algún tipo de perturbación psíquica, leve,
media o grave (y los amigos del resto del mundo no sonrían con
suficiencia: nunca negaré que los argentinos tenemos nuestras
"particularidades", pero realmente me gustaría conocer
estudios similares de sus países).
Si estas son cifras oficiales, sin querer parecer cínico, sospecho
que en la realidad el número debe ser superior. Así que, lógicamente,
es posible que en todo curso de Control Mental cuanto menos el 40 %
de sus integrantes también, por simple extrapolación, padezcan
alguna problemática.
Nada mejor entonces que ese caldo de cultivo para que técnicas mal
dirigidas disparen esas problemáticas.
3
Estado
Alfa y crecimiento interior
Otra de las observaciones que podrían formularse a ciertos
instructores de Control Mental –aquí, no achacables a los
responsables de los distintos métodos– es la confusión que generan
en sus estudiantes de proponer alcanzar un "estado Alfa" como
non plus ultra del crecimiento interior.
Así
que repasemos primero un poco éste y otros conceptos.
Nuestro cerebro produce habitualmente distintos tipos de frecuencias eléctricas,
registrables en aparatos tales como el electroencefalógrafo. Atendamos
al hecho de que estas "ondas" no son evidencia
de la actividad mental, sino de actividad neurológica o, para ser más
precisos, del comportamiento electroquímico del órgano que llamamos
cerebro.
Son ellas: ondas Beta, ondas Alfa, ondas Theta (pron únciese
"Tita" o "Zeta", que de ambas formas será
correcto), ondas Delta, Husos y Complejos K. A los efectos de estas
consideraciones, sólo nos interesaremos en las cuatro primeras.
Las ondas Beta se caracterizan, en el análisis electroencefalográfico,
por presentarse con comportamientos de 13 a 22 c/seg (ciclos por
segundo). Un "ciclo" es un período gráfico en la curva eléctrica,
el que va desde un "pico" hasta el "valle"
posterior a la curva siguiente.
Si esta gráfica aparece repetida de 13 a 22 veces en el período que
la pantalla o el papel del aparato marca como un segundo, es cuando
concluímos que la persona "está en Beta".
Es necesario hacer dos salvedades: una, que un sujeto nunca se
encuentra exclusivamente emitiendo un tipo particular de onda cerebral:
ese hipotético sujeto del ejemplo, por caso, "estará en
Beta" porque el 70 % de su córtex (corteza cerebral) emite esa
onda, pero simultáneamente habrá otras áreas (temporales, parietales
u occipitales) que emitirán alguna otra. Estaríamos generalizando
para simplificar.
En segundo lugar, si bien dije que la "onda no es el
pensamiento", es obvio que determinada actividad mental es
acompañada por determinada actividad cerebral.
Así, en Beta nos encontramos en un estado psicológico de vigilia
y atención dispersa (la disposición a dirigir la atención a
más de un estímulo exterior). En la mayor parte del día así estamos
y, como ya veremos, es bueno que ello ocurra.
Luego, tenemos el estado Alfa. Con 8 a 13 c/seg, la actividad mental
que le acompaña son los estados de meditación, abstracción y
relajación psicofísica profunda.
Al estado Theta (4 a 7 c/seg.) le corresponden los estados de
concentración y creatividad (cuando estamos tan ensimismados en un
tema que ignoramos otros factores ajenos; o, para la segunda situación,
cuando tenemos un "chispazo de inspiración", por ejemplo).
Y finalmente, cuando el cerebro emite ondas de menos de 4 c/seg –el
estado Delta– es cuando estamos profundamente dormidos (las
"ensoñaciones" serían entonces actividades Theta sobre un
fondo de comportamiento Delta).
Pero volvamos al estado Alfa. Es innegable el beneficio del uso
consciente del mismo: es la mejor fórmula contra el estrés, permite meditar
con profundidad, desengancharnos de los problemas...
Pero de allí a entronizarlo como el logro máximo de nuestro
autodesarrollo significa olvidar un elemento importante: su característica
de beatitud, tranquilidad y paz no necesariamente significa que se
solucionarán los problemas cotidianos.
¿Qué nos dicen los antiguos maestros yoguis?. "¡Cuídense
de los "siddhis"!". "Siddhi" es el término
que ellos empleaban para el fenómeno parapsicológico. No nos advertían
de ellos porque fueran intrínsecamente malos; sino porque su fascinación
podría apartarnos del camino cuyo objetivo final es la autorrealización.
De la misma manera, privilegiar en exceso el estado Alfa, puede
llevarnos a que, al solazarnos en la paz del mismo, disimulemos el
objetivo de trabajar para enmendar lo que debe ser corregido.
¿Y por qué?. Ya he señalado que uno de los beneficios inmediatos del
estado Alfa es el estado de meditación. Analicen primero estas dos
definiciones:
Concentración: inhibición en la percepción de todos
los estímulos exteriores al sujeto, excepto uno.
Por ejemplo: si mientras están leyendo esta lección los distrae
por momentos el sonido del teléfono, el batifondo en la cocina o el
grito del gato del vecino al que le pisaron la cola, es porque están
en el ya mencionado estado Beta de "atención dispersa", es
decir, repartida entre múltiples estímulos exteriores.
Pero si están en Theta, la atención, capturada por esta lección,
hace que desatiendan, es decir, quizás escuchen pero ignoren
voluntariamente, el barullo en la cocina, el repiquetear del teléfono
o el alarido del minino.
Meditación: Cuando inhibimos la percepción de todos
los estímulos exteriores del sujeto, cuando la mente se
"vuelve sobre sí misma", cuando permanecemos en lo que los
japoneses han denominado admirablemente com el estado Ku:
la mente vacía pero alerta.
En consecuencia, en tal estado se requiere una voluntad muy bien
entrenada (¿están totalmente seguros que la tienen?) para
dirigir el flujo de pensamientos a la observación desapasionada de
nuestros objetivos o problemas.
Y el inconveniente está en que si creyendo estar en Alfa reflexionamos
sobre nuestros problemas, pues entonces no estamos realmente en Alfa,
ya que al ser el problema algo exterior al individuo, dirigir la atención
sobre él es "inhibir la percepción de todos los estímulos
exteriores excepto uno", y eso no es meditación, sino concentración.
Y, por el contrario, si realmente estamos en Alfa, pues el problema
exterior pasará a ser intrascendente, despreciable, indiferente; lo
que quizás no esté mal, pero que significa, necesariamente, que
ninguna acción en contra del problema será tomada.
Porque las resoluciones y decisiones deben ser fruto de Theta; ya que
son la concentración y la creatividad los elementos basales de la
superación de
problemas y logros de objetivos.
Así que demos a las cosas su justo lugar: Alfa no es, de por sí, un
estado mágico de optimización de la vida cotidiana; especialmente
considerando lo que por "vida cotidiana" entendemos en
Occidente.
Es, sí, un estado de "descarga", de reciclar nuestras energías,
de aspirar a introspeccionar la naturaleza íntima de nuestra
espiritualidad. O, como decimos en Control Mental Oriental, la etapa de
"reducción eidética" de los problemas, pero necesario de
etapas subsiguientes para su abordaje.
Escribí líneas arriba que incluso el tan maltratado estado Beta nos
era sumamente útil, y la explicación es obvia: Si al salir a la calle
estuviera en Alfa ("despegado" de todo estímulo exterior) o
en Theta (concentrado en un estímulo de los centenares,
visuales y auditivos, que me golpean apenas traspaso la puerta) con
seguridad sería arrollado por el primer automóvil que pasara.
Así, la ley de economía y eficiencia de la naturaleza hace que todas
las funciones (para este caso, neurocerebrales) tengan su razón de
ser: de modo que nuestra estrategia en la vida
cotidiana debe ser saber emplearlas del mejor modo posible.
Y el gran secreto de estas disciplinas pasa por resolver la
siguiente situación: Queremos sentarnos a estudiar, tenemos el deseo
de hacerlo. Pero algo ocurre.
No nos podemos concentrar; un simple insecto desvía nuestra atención,
nuestros pensamientos van de aquí para allá. O queremos dormir,
cansados, y el sueño se resiste a llegar.
O tenemos toda la voluntad de escribir unas líneas motivadoras a un
amigo en problemas, pero nada brillante se nos ocurre. ¿Y por qué?.
Porque la mera intención de producir una específica actividad
cerebral no obliga al cerebro a producir espontáneamente la frecuencia
cerebral más idónea a esos fines.
Por caso, es obvio que para que mis horas de estudio tengan el máximo
rendimiento necesito concentración y creatividad (para adecuadas
asociaciones de ideas), pero el simple hecho de querer estudiar no
obliga al cerebro a producir ondas Theta.
De allí que los pequeños fracasos diarios de muchos se originan en la
incapacidad de conseguir el aporte del cerebro a la actividad
intelectual que desean expresar en ese momento.
Y, por consiguiente, éste es el secreto de muchas escuelas de control
Mental: conocer los ejercicios que no mejoran nuestra memoria,
o capacidad de comprensión, sino que sí solamente producen
ritmos Theta para que, por carácter transitivo, nos beneficiemos psíquicamente
con el estado mental que le es asociado.
Pues si yo puedo obligar a mi cerebro a emitir el tipo de onda más
conveniente para mis fines (de acuerdo, por ejemplo, a la vinculaciones
que hemos expresado en párrafos anteriores) entonces, por añadidura,
se desencadenarán las respuestas mentales necesarias.
4
Programación
Creativa de Objetivos
La
necesidad de manejar a voluntad la producción específica de dos tipos
de ondas cerebrales (Alfa y Theta) se convierte en una herramienta
imprescindible a la hora de la Autodefensa Psíquica (y, por extensión,
también a la hora de conquistar otros logros cotidianos) pero
discerniendo claramente lo que puede esperarse de una y de otra.
Así,
como dijimos, Alfa servirá para meditar –sobre lo que volveremos más
adelante– para drenar de nuestro cuerpos y nuestra mente las
consecuencias desagradables del estrés, para vaciar nuestra mente de
contenidos que perturben la densificación del pensamiento.
Como
ya hemos visto en la lección anterior, nuestro concepto de
"programación" (queda claro que cuando escribo
"nuestro", me estoy refiriendo a los instructores y
practicantes del Control Mental Oriental, de ahora en más, el CMO)
rompe lanzas con el difundido por el "método Silva" y
compartido por muchos otros estilos de Control Mental, si bien es
necesario aceptar que muchos de ellos son derivaciones, ora elaboradas,
ora improvisadas, de "disidentes" del Silva.
La
diferencia principal estriba, como vimos, en la forma en que este último
entiende a la "programación" y los problemas que, en caso de
un aprendizaje o aplicación deficiente, pueda ocasionar.
Es
lógico entonces que el alumno se pregunte: en consecuencia, ¿cómo se
"programa" en CMO?. Sobre ello me he de extender.
En
primer lugar, debemos señalar que en CMO cuando nos preparamos
para"programar" un objetivo (alcanzar un logro, solucionar un
problema) lo hacemos a sabiendas de entender que el conjunto de pasos
que describiré a continuación es simplemente una rutina para
"densificar el pensamiento".
De
hecho, podemos afirmar que un practicante consolidado puede llegar a un
punto en el cual abandone el proceso de programación que aquí se ha
de describir porque –si se retrotraen ustedes a otras lecciones donde
hemos explicado el punto– ha alcanzado la condición de generar un
"láser mental" con el cual disparar hacia la meta propuesta.
Pero,
a fuerza de ser sinceros, debemos también decir que suele ocurrir
–creo que por un exceso de autoconfianza, sobrevaloración o, en el
peor de los casos, una soberbia alejada de los beneficios del mundo
espiritual– algunos practicantes desprecian cumplir estos pasos
previos, seguros de contar con la "fuerza mental" necesaria.
En
consecuencia, los resultados suelen ser negativos. Lo mismo ocurre si
en lugar de los tres pasos, por comodidad o apuro, el practicante
aplica dos, o uno de ellos, cualesquiera que éstos fueren.
Como
ya dijimos, nadie es buen observador de sí mismo, y se requiere una
objetividad y equilibrio emocional particulares –producto necesario
de un adecuado y constante practicar del conjunto de TODAS las técnicas
de CMO– o la guía de un instructor consciente para discernir con
justeza cuándo se está todavía de "este lado" del "láser
mental" o cuándo se puede disponer libremente de él.
Todo
este comentario apunta a señalar, cuanto menos al lector de estas líneas,
que no confíe demasiado en su autoestima a la hora de discernir cuándo
está listo para menospreciar los ejercicios programados como este y
pasar a enfocar las
cosas con la mera voluntad; es preferible persistir en el trabajo de la
ejercitación mental más tiempo del necesario que menos.
5
La
rutina de tres pasos
Habíamos hablado de una rutina, la cual consiste en tres
pasos. Estos
son:
a) Reducción eidética
b) Cuadro de situación
c) Mapa de visualización creativa.
A continuación los describiré en detalle, adelantando la salvedad que
el primer paso se cumple en estado Alfa, el segundo en estado Theta y
el cuarto nuevamente en Alfa progresivamente tornándose en Beta.
Los dos primeros pasos implican una atención consciente, mientras que
en el último, por razones que analizaremos en profundidad enseguida,
la parte operativa queda en manos del Inconsciente.
Así, lo primero que salta a la vista es que este sistema de programación
aúna lo consciente con lo inconsciente, transformándose así en un método
holístico de actividad mental subordinada a la Voluntad.
Sabiendo cualquiera de nosotros el poder latente en el Inconsciente, es
un hecho evidente que toda búsqueda de un objetivo donde ambos
aspectos de nuestro psiquismo se hermanan debe depararnos resultados
sumamente gratificantes.
En CMO solemos decir que uno de los males del hombre contemporáneo es
el "divorcio" existente entre lo que conscientemente se
propone y lo que inconscientemente se permite.
Muchos de nuestros "no logros" (no me agrada la palabra
"fracaso") provienen del conflicto entre esos aspectos, un
verdadero "acto fallido" en la prosecución de nuestros
objetivos.
Digamos que podemos imaginarnos a un enano muy inteligente sentado a
caballito sobre un gigante idiota. Mientras el gigante acepte obedecer
al enano, éste indicará el camino a seguir.
Pero sólo bastará que el gigante subnormal se empecine en
desobedecer, que no alcanzarán
todos los argumentos y berrinches que el enano inteligente pueda
proferir para obligarle a alterar su rumbo.
El enano
inteligente es nuestro consciente; el gigante bobo, nuestro
inconsciente. El primero tiene la estructura lógica, planifica y
justifica, pero el segundo es pura energía y fuerza bruta.
Y estoy
convencido de que cuando a lo largo de la vida mucha gente decide ser
bombero y termina siendo marinero, cuando queremos ir "para allá"
y terminamos conformándonos con dirigirnos hacia "acullá",
las causas no están tanto en lo exterior (no
digo que los factores externos no molesten, sino como condicionantes)
sino en el conflicto interior ya
apuntado.
Toda actividad, en consecuencia, que unifique consciente e
inconsciente reducirá drásticamente la probabilidad de errores.
6
Reducción
eidética
Pasemos
a analizar los tres pasos comentados:
Reducción
eidética
Uno
de los equívocos generalizados de la gente es atacar directamente el
problema en busca de la solución, sin preguntarse si lo que creen que
es el problema, lo es realmente.
O,
dicho de otro modo, cuestionarse si nuestra perspectiva de la situación
es hasta ahí la correcta. ¿Recuerdan aquel viejo axioma de la lógica
que aprendimos en el colegio, que decía que "si partimos de
prejuicios (pre-juicios, o sea, preconceptos) equivocados, aunque todo
el razonamiento que hagamos sea correcto el resultado final
necesariamente es falso"?.
Bien,
algo de esto aplicaríamos aquí: si ataco un problema que no es el
problema, si no desguazo las causas primeras de mis obstáculos, aunque
acumule técnica sobre técnica sobre técnica de control Mental el
resultado final será un mero parche sobre la situación.
De
lo que estoy hablando es que, comúnmente, tomamos como origen del
problema lo que es reflejo del problema original.
Mediten
sobre esto, y permítanme ilustrarles con un ejemplo.
Hace
muchos años ya, era yo profesor asociado de un instituto de Control
Mental de la ciudad de Buenos Aires. La exigencia de la Dirección
–atinada, por cierto– era que los instructores mantuviéramos
entrevistas personales con los futuros alumnos para agruparlos en
equipos de intereses y perfiles similares.
Bien;
cierta tarde entrevistaba yo a una simpática señora, que me refería
que ella había realizado distintos cursos de Control Mental, los
cuales le habían sido sumamente útiles y motivadores, pero que al
Gran Problema de su vida no había podido con CM, hasta ahora,
corregirlo (les aseguro que en la pronunciación se le notaban las mayúsculas).
Como
siempre afirmo que prácticamente no hay problema que adecuadamente
enfocado con el CM no pueda ser solucionado, le pedí que me explicara
cuál era ese "gran" problema. Y me respondió que se trataba
de su necesidad de ganar, pronto, mucho dinero.
Creo
que me sonreí irónicamente, e hice algún comentario en el sentido
que, si de eso se trataba, era el gran problema de treinta y cinco
millones de argentinos. "Pero, en fin, señora, vamos al origen de
la situación: ¿Para qué necesita usted ganar pronto mucho
dinero?".
Y
me contó una historia compleja. Tenía desde hacía mucho tiempo a su
mamá muy enferma, y en un plazo de, digamos unos dos meses, tenía que
someterla a una difícil pero planificada intervención quirúrgica. Si
pasaba con bien la operación, tras el alta –y dado el estado psicológico
de la mamá– tendría que internarla en un residencial geriátrico.
Como
todos sabemos, los residenciales geriátricos –los buenos
residenciales geriátricos– son cualquier cosa menos económicos, y
su necesidad de ganar mucho dinero era para poder pagarle a la madre
una buena internación. Pero no había caso.
Usaba
el CM para programar a su jefe para que le diera un aumento de sueldo,
buscaba resistir el estrés de toda hora extra posible que pudiera
trabajar, pero aun así no alcanzaba las cotas que se había propuesto.
Y
venía, como último manotón de ahogado, a conocer nuestro curso de CM
a ver si le daba la solución que no había encontrado hasta entonces.
Le
propongo entonces que empezáramos a explorar alternativas a su situación,
como
llevar a la madre a vivir con ella durante un tiempo (hasta que pudiera
acumular el dinero que necesitaba) pero me respondió que no, que la
mamá con el marido (de mi futura alumna, se entiende) se llevaban muy
mal, que ella a esta altura de su vida quería aunque sea un poco de
paz y tranquilidad anímica, que ya demasiado había hecho... y
entoces, se me ocurrió meter el dedo en el ventilador, preguntándole:
"Señora;
¿qué pasaría si su mamá se muriera?. ¿Si no pasara con bien la
operación?". Y mi interlocutora dio un salto en su asiento y me
respondió: "¡¿Eso?!. ¡Sería la solución de mi
problema!".
El
verdadero problema de esta mujer no era su necesidad de ganar más
dinero. El problema era la pésima relación que mantenía con la mamá.
Pero,
como tantos, tomaba por origen del problema lo que era reflejo del
problema original. Y fue trabajando sobre ello que se solucionó lo
otro.
Así
que el primer paso deberá ser repensar, rever (ver de nuevo) nuestro
problema, nuestro objetivo. ¿Es realmente ese el problema que me
aqueja?. ¿Es realmente ese el objetivo que deseo o me fue
"impuesto" por el entorno o terceros?
La
Reducción Eidética es también útil para desapegarnos afectivamente
de los problemas, lo que no significa ser frío e indiferente, sino
mantener una sana distancia emocional entre el problema en sí y mi
persona.
Los
que me conocen personalmente, saben que suelo tener, mitad en broma y
mitad en serio, la costumbre de, cuando alguien irrumpe al grito de:
"¡Tenemos un problema!", mi respuesta invariablemente es:
"No. Vos tendrás un problema. Y se irá con vos".
Insisto:
no significa cruzarse de brazos frente a las adversidades, no es una
actitud más propia del Tao Te Ching de, simplemente, dejar fluir las
cosas. Yo también salgo a enfrentar molinos de viento todos los días
(no olviden: soy argentino, así que las dificultades son parte del
"modus vivendi" de mi bendita tierra).
De
lo que estoy hablando es de no enredarme emocionalmente, no sufrir los
problemas. Ocuparme, en vez de pre-ocuparme. Orientar todas mis energías
en la acción, no en los resultados.
Ganar
o perder no es más importante que el flujo y el reflujo de una ola
sobre la playa. Inexorablemente, los ganadores de hoy pueden ser los
perdedores de mañana, y viceversa.
Sólo
importa saber estar flotando, como un corcho, por sobre la marea, y
acompañar armoniosamente los movimientos, los vaivenes de la vida. No
somos dueños hoy, ni por ello responsables realmente, del futuro,
porque aún no ha sido.
No
somos dueños hoy, ni por ello responsables, del pasado, porque ya ha
sido. Dado que no somos dueños de lo que pasó, porque ya fue, ni de
lo que pasará, porque aún no ocurre, dado que de lo único que somos
responsables es de lo que es, y ese es el presente, y dado que el
presente es acción, entonces actúa, y quédate en paz.
7
Técnica
de la reducción eidética
¿En
qué consistirá entonces la reducción eidética?. Extraída esta
expresión del terreno de la Filosofía, llámase Reducción Eidética
al proceso (intelectual) por el cual se le quita a un ente (objeto o
pensamiento) todo lo que es superfluo, anecdótico, periférico al
mismo hasta llegar a la menor expresión sin que pierda la esencia de
tal.
Pondremos
un ejemplo. Supongamos que yo quisiera hacer una "reducción eidética"
de un ventilador de pie. Como dijimos que aquélla consiste en eliminar
todo lo accesorio sin que se pierda su esencia de, en este caso,
"ventilador de pie", significa que conceptualmente podremos
quitar dos de las tres aspas, el cabezal de protección, la mayoría
del cable –dejando un trozo–, el enchufe o toma, la cubierta del
motor y uno de los tramos del apoyo.
Y
nada más. Porque si quito todas las aspas, tendré un motor que hace
girar un rotor pero no echa aire, que es la función esencial del
ventilador. Si retiro una pieza del motor, no funcionará, y lo mismo
si quito todo el cable (pues no tendrá cómo
alimentarse de electricidad).
Y
si retiro todo el caño de apoyo, seguiré teniendo un ventilador, sí,
pero ya no de pie. La Reducción Eidética del ente "ventilador de
pie" es entonces, un aspa, el motor, un trocito de cable y un
tramo del sostén.
Bien,
ahora se tratará de aplicar el mismo principio a, por ejemplo, el
problema cuya solución no podemos encontrar quitando, como al
electrodoméstico señalado, todo aquello que no afecte a la naturaleza
esencial del mismo.
Por
ejemplo: pensemos en algún problema que tengamos en este momento, quizás
laboral, económico, etc. Meditemos sobre lo siguiente: ¿Qué es lo
que nos duele, lo que nos genera ansiedad y perturba del mismo?.
¿El
problema en sí?. ¿O las consecuencias emocionales de aquél? (qué
pensará Fulanito de mí, con qué cara le diré a Menganito que no
puedo pagarle...).
Piensen
simplemente en cómo se sentían un día antes que les explotara un
problema anunciado, y compárenlo con cómo se sentían un día después.
Y
la conclusión es obvia: ¿por qué, respecto del problema, no puedo
sentirme "antes" como sé que me sentiré "después"?.
Porque es esa ansiedad, esa angustia, esa melaza pegajosa que es la
emocionalidad adherida al problema, es ese apego emocional lo que
enturbia la visión, lo que reduce nuestros recursos para solucionarlo.
Por
lo tanto, el primer paso antes de encarar la solución de un problema
es aprender a desapegarse afectivamente del mismo.
¿Recuerdan?:
"muchas veces tomamos por origen del problema lo que es reflejo
del problema original".
Reflexionen,
verbigracia, sobre algún conflicto o discusión que hayan tenido con
alguien. Lo único cierto cuando discutimos es que, como buenos
occidentales que somos, nuestras discusiones, en vez de ser un sensato
intercambio de opiniones, son dos monólogos simultáneos donde cada
uno levanta la voz para distanciarse totalmente convencido de que yo
tengo la razón y el equivocado es el otro... que piensa, seguramente,
de la misma manera.
Pero
lo cierto es que esa discusión consiste en un diálogo donde, en algún
momento, nuestros caminos se bifurcaron. ¿Pero qué es lo que
realmente nos molesta?.
¿El
desacuerdo en sí?. ¿O el portazo con que el otro se fue, la palabra
procaz, la descalificación emocional?.
Es
por ello que el primer paso en la solución de un problema consiste, no
en atacar el tema buscando una solución –todavía no– sino en
sentarse para efectuar sobre él una Reducción Eidética. Qué
pertenece esencialmente al problema y qué le es ajeno.
¿Mi
ansiedad por cambiar el automóvil se debe a que yo realmente es lo que
quiero o es lo que mi entorno me influye a conseguir?. ¿Temo fracasar
en este nuevo emprendimiento porque sospecho que tiene puntos débiles
o ese temor sólo está en mi inseguridad?.
Claro
que, si ustedes repiensan el problema como siempre, seguramente no sólo
seguirán viéndolo de la misma manera sino que, muy posiblemente, se
sentirán más angustiados todavía al hacerlo.
Y
ello será así, si solamente lo enfocamos mentalmente en el estado
cerebral habitual, esto es, en Beta. Beta que, como recordarán,
corresponde al estado cerebral que acompaña a los estados mentales de
atención dispersa, de conexión con múltiples estímulos exteriores.
Pero
si, practicando la –en Control Mental Oriental– Relajación Psicofísica
Progresiva Profunda u otro método afín ingreso en Alfa (estado
cerebral que, dijimos, acompaña a la abstracción y la meditación, es
decir, la inhibición en la percepción de estímulos exteriores) y en
Alfa simplemente observo otra vez el problema (disculpen mi
insistencia: no trato de buscarle una solución; todavía no.
Simplemente lo pienso otra vez ) entonces distinguiré claramente lo
que le es esencial y lo que le es ajeno.
Y
como el apego emocional es ajeno, es decir, exterior al problema, el
estado de abstracción de Alfa me permitirá distinguir claramente la
diferencia. La diferencia entre el ventilador de pie tal cual lo veo
ahora y luego de reducirlo eidéticamente.
Sirven
para lo mismo y son (esencialmente) lo mismo pero... ¡qué diferentes
parecen a la vista!. La misma diferencia entre un problema atacado en
crudo estado Beta y previamente reflexionado en Alfa.
Así
que he cumplido el primer, imprescindible paso. Porque mucha gente, al
grito de:"¡Si yo ya sé cuál es mi problema, para qué voy a
determe otra vez en pensarlo! ¡sólo necesito la solución ya!",
comete el error fundamental: atacar un problema que no es realmente
tal, no por lo menos con el mismo aspecto y dimensión.
Tomar
por origen del problema lo que es reflejo del problema original.
8
Cuadro
de Situación
Supongamos
entonces que hemos realizado la Reducción Eidética de nuestro
problema, lo hemos redefinido y redimensionado. ¿Vamos a buscarle de
programar una solución con el Control Mental Oriental?.
Tranquilos;
todavía no. Necesitamos cumplir antes otro requisito: el Cuadro de
situación.
Llamamos
"Cuadro de Situación" a efectuar dos listados (sí, en una
hoja de papel y con bolígrafo, si prefieren), uno, "A", de
los elementos con que contamos a nuestro favor.
Otro
("B"), con los elementos de que carecemos o que juegan en
nuestra contra.
Supongamos que el objetivo que quiero programar es irme pronto de
vacaciones a
México.
Ante
toda dificultad a superar, siempre tenemos variables a favor y en
contra:
cuento con determinada suma de dinero pero me falta otra, sé cuándo
deseo hacerlo pero no sé si conseguiré ordenar mis compromisos para
disponer de esas fechas, ignoro si podré obtener la financiación que
puedo enfrentar, etc.
De
manera tal que en la Lista A iré anotando lo que tengo: X pesos, la
fecha elegida, la empresa de turismo con la que me agradaría contratar
el servicio...
En
la Lista B, aquello de lo que carezco: que acepten la financiación que
puedo aportar, el acuerdo firmado, la garantía de un allegado...
¡Esperen!.
¡Ya sé!. ¡Ya sé!. Varios amigos de la lista en este momento, con un
gesto
irónico, estarán pensando algo así como: "¿pero qué viene
Gustavo a decirme de hacer un par de listados si yo ya sé
perfectamente qué tengo y qué me falta para resolver mi
problema?".
Lo
que ocurre es que, en el fárrago de la vida cotidiana, lo que sabemos
que tenemos y lo que intuimos que nos falta es la mezcolanza de un
"popurrí" donde a la seguridad que puedo contar con tal
dinero se superpone la incertidumbre si cobraré esos dinerillos que mi
pariente me debe, y debería avisarle a Carlitos si me firma la garantía,
claro que debo fijarme que mi trabajo esté terminado o delegado antes
de la fecha que elegí, pero podría contar con Clarita que me dijo que
cualquier cosa que necesitara le hablara, pero anda con problemas con
la suegra entonces...
De
resultas de este barullo, a veces cosas con las que contábamos con
seguridad se transformaron en "imponderables" que se cayeron
a último momento.
Así
que deberemos hacer esos listados, pero en un estado mental que nos
permita observar atentamente lo uno y lo otro, donde discernimos con
claridad qué corresponde a "A" y qué a "B", en
fin, donde nuestra concentración y creatividad nos permita volcar
absolutamente todos los elementos en ambas categorías: y ese es el
estado Theta.
Porque
cuando el cerebro emite ondas Theta, nuestra mente se encuentra en
profunda concentración y tiene destellos de creatividad, diríamos
casi de inspiración. No confundidos con nada periférico, observaremos
con claridad lo que es y lo que no es, lo que juega a favor y en
contra.
Y
luego de aplicar la técnica correspondiente (en Control Mental
Oriental usamos una técnica que combina respiración "Idá y
Pingalá" –muy conocida por los practicantes de Yoga– con un
balanceo rítmico del cuerpo, pero cualquier técnica afín de toda
escuela de Control Mental igualmente sirve) tomaremos el bolígrafo y
haremos los listados correspondientes.
En
Theta, no sólo discriminaremos claramente lo que corresponde a una
categoría y a otra, sino también veremos claramente aquellas que
puedan ser susceptibles de error posterior.
9
Mapa
de visualización creativa
Hemos llegado ahora a la instancia en que deberemos valernos de
la energía latente en el Inconsciente para que ésta concurra en
propulsar nuestra voluntad hacia el objetivo.
Una etapa que, trabajando sobre las dos anteriores, integre toda la
información en un todo armónico. Armónico entre lo que
conscientemente deseamos y lo que inconscientemente nos permitimos. Ese
es el Mapa de Visualización Creativa.
Les propongo que lo enfoquemos de la siguiente manera: primero, les
describiré el método. Luego –como sin duda resultará extraño y
hasta cómico a más de uno– les explicaré el fundamento del
mismo.
Para ello, deberán tomar un gran trozo de papel rectangular, una
cartulina o papel afiche, y trazar, con fibra negra, una gran espiral
en él. Esta espiral debe ser dextrógira (en el sentido de
las agujas del reloj) y convergente (comenzar desde afuera y
finalizar en el centro).
Al tope de la misma, escribiré el objetivo, por caso, mi deseado viaje
a México en, digamos, marzo del 2007, pero expresado en tiempo
verbal pasado (para reforzar la idea de la "cosa
cumplida"). Entonces, escribiré: "Viajé a México en
marzo del 2002".
Procederé entonces a contar la cantidad de elementos del listado
"A" (sólo a título del ejemplo: supongamos que fueran
siete) y sumarlos a la cantidad de elementos del listado "B"
(siempre como ejemplo, digamos nueve).
Ese total de dieciséis elementos, los representaré sobre la espiral
de la siguiente manera:
–
divido el recorrido de la espiral en 16 secciones iguales y
equidistantes.
–
luego, dibujo con lápiz 16 cuadraditos (que, de aquí en más,
denominaré "estaciones").
–
Consigo luego un buen número de revistas y periódicos, y comienzo a
buscar ilustraciones o gráficos que representen (simbolicen)
ora los elementos de la lista A, ora los de la lista B, o bien yo
mismo los diseñaré:
Por
caso, al dinero que sí tengo lo representaré con un billete real (de
la más baja denominación posible, ya verán por qué) al lado del
cual irá el número que signifique la cantidad de esos billetes que
conforman el total de dinero de que dispongo, y otro tanto para lo que
me falta; a la empresa que he elegido para viajar, mediante un aviso
comercial de la compañía; al acuerdo o aceptación de mis
posibilidades que aún no he planteado, una foto o dibujo de dos
personas estrechándose las manos por sobre un escritorio o en una
oficina; las fechas elegidas, por un trozo de página calendario donde
haya orlado los días correspondientes, etc.
Además, debo pegar una foto mía en el comienzo de la espiral (en el
extremo exterior) y una del destino elegido (una postal turística de México)
en el centro de la espiral, con otra foto mía pegada superpuesta a ésta.
Continúo
pegando las ilustraciones en las "estaciones" según
el orden natural o deseado de sucesión de
acontecimientos como es esperable que se produzcan de aquí al día del
viaje.
Esto significa que, ni debo intercalar una a una las ilustraciones,
ni pegar primero todas las que juegan a favor y luego las que me faltan
conseguir, sigo según entienda yo que vaya precisándolas o necesitándolas.
Para el ejemplo de marras: quizás la entrega del dinero que sí tengo
deba hacerlo sólo un par de días antes de viajar, así que a esa
altura de la espiral, en la "estación" correspondiente,
pegaré el billete con el número que lo multiplique correspondiente,
pero es ahora, luego de haber elegido la empresa turística –cuya
ilustración será de las primeras– que logré conseguir el
concordato de financiación deseado (por lo que la ilustración
correspondiente vendrá inmediatamente después).
Finalmente,
con tinta azul recuadro las "estaciones" de los elementos que
ya tengo, y con rojo, las que representan lo que me falta conseguir.
Y ahora pasamos a implementar este mapa. Deberé sujetarlo en un lugar
de mi dormitorio, donde sea lo último que vea antes de dormirme, y lo
primero al despertar.
Si no se quiere afear la estética del lugar, puedo ponerlo, por
ejemplo, en la cara interna de un armario, "ropero" o
placard, que dejaré abierto al acostarme.
Así, mientras el sueño me invade en la penumbra, pasearé la vista,
sin detenerme, siguiendo el recorrido de esa espiral en sentido dextrógiro,
tres o cuatro veces. Al despertar, somnoliento, haré lo mismo.
Y desde el hoy hasta el momento de completar mi objetivo, cada vez que
alcance en el tiempo una de las estaciones, la cruzaré con una visible
"X" en azul.
Luego de materializada en la realidad mi propuesta, procederé a
quemar, con todos sus símbolos, el mapa. Esta es la razón por la que
usaré billetes de baja enominación: ninguna gracia me causaría
arrojar al fuego un billete muy valioso.
Si parece infantil el sistema, tiene, sin embargo, una lógica
explicación: si yo escribiera simplemente frases, como "obtendré
la financiación deseada" o "conseguiré la licencia para
esos días", estas palabras, estas frases con sentido sólo tendrían
significado para mi consciente; mi inconsciente es analógico, simbólico,
absurdo.
Se expresa mediante símbolos, es decir, figuras representativas de un
sentido que trasciende a la ilustración. Es el simbolismo de los sueños,
verdaderos mensajes del inconsciente al consciente, pero en un lenguaje
metafórico.
Por lo tanto, si debo "ordenarle", decirle algo, debo hacerlo
en la lengua que entiende, que es la lengua de los símbolos y de las
imágenes. y por ello es que empleo esas ilustraciones.
Así, establezco una conexión entre lo consciente y lo inconsciente,
sumando, al objetivo lógico, toda la energía, la fuerza de lo más
profundo de mi ser.
¿Y por qué he de quemar el mapa al finalizar y no, simplemente, lo
estrujo y lo arrojo al cesto de residuos?. Porque si no le indico
claramente al inconsciente que he logrado mi propósito, que he
alcanzado mi objetivo, corro el riesgo que éste –que, recordemos, en
su irracionalidad demora mucho en incorporar las vivencias de la vida
cotidiana, lo que queda demostrado por el hecho de que ciertos
episodios importantes del devenir diario son "soñados" (es
decir, elaborados) a veces días, semanas o meses después de haber
ocurrido– siga "enganchado" con la programación, desviando
y quitando energía a nuevas metas.
La destrucción por el fuego, en cambio, tiene un claro, genético e
inconsciente significado de "liberación" –visible en todas
las religiones, desde la quema del sacrificio hasta el encendido de una
vela– asimilable como tal (en su sentido final) por el inconsciente.
Incidentalmente, es importante señalar que puedo realizar hasta dos
programaciones simultáneamente (una a corto plazo y otra remota en el
tiempo). Al implementarlas, observaré primero el mapa más lejano y
luego el más próximo –al dormirme y a la inversa al despertar.
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